Vamos a ser sinceros: la mayoría de los consejos para entrevistas son clichés y basura preparada para que parezca que todo depende de “hacer la tarea” o “ser positivo”. Pero la verdad cruda es otra y pocos se animan a decirla.
- No importa tanto tus respuestas, importa tu actitud. Puedes tener la mejor preparación del mundo, pero si pareces inseguro, nervioso o poco auténtico, chochaste. La gente contrata personas, no robots bien preparados.
- Las entrevistas son un show para que la empresa te seleccione pero también tú los elijas a ellos. Si pasas tu tiempo solo pensando en caerles bien, te arriesgas a meterte en un lugar tóxico o sin futuro. Pregunta, evalúa, sé crítico.
- No te bases en “preguntas comunes” porque cada entrevista es una ruleta rusa. Prepárate para improvisar, para preguntas trampa, y para lidiar con entrevistadores que ni saben qué buscan.
- La entrevista es el momento para vender tu historia, no solo tu cv. Relata cómo tus experiencias te hicieron crecer, qué errores cometiste y cómo solucionaste problemas reales.
- Si te dicen que te llaman en “una semana” y no pasa nada, no pierdas tiempo esperando. A veces ni siquiera están seguros ellos.
- El glamour de la entrevista perfecta es mentira. Puede que te equivoques en la respuesta, que la conexión de Zoom falle o que te interrumpan 5 veces. Si manejás esos momentos sin perder la calma, ya ganaste.
Yo también caí en el molde de los consejos superficiales, hasta que empecé a tomar la entrevista como una conversación estratégica. Ahí cambié todo.
¿Qué mito sobre las entrevistas te cansó de escuchar?
Alma de Prutopia
