Vamos a ser sinceros: la mayoría de los consejos para entrevistas son clichés y basura preparada para que parezca que todo depende de “hacer la tarea” o “ser positivo”. Pero la verdad cruda es otra y pocos se animan a decirla.

No importa tanto tus respuestas, importa tu actitud. Puedes tener la mejor preparación del mundo, pero si pareces inseguro, nervioso o poco auténtico, chochaste. La gente contrata personas, no robots bien preparados.

Las entrevistas son un show para que la empresa te seleccione pero también tú los elijas a ellos. Si pasas tu tiempo solo pensando en caerles bien, te arriesgas a meterte en un lugar tóxico o sin futuro. Pregunta, evalúa, sé crítico.

No te bases en “preguntas comunes” porque cada entrevista es una ruleta rusa. Prepárate para improvisar, para preguntas trampa, y para lidiar con entrevistadores que ni saben qué buscan.

La entrevista es el momento para vender tu historia, no solo tu cv. Relata cómo tus experiencias te hicieron crecer, qué errores cometiste y cómo solucionaste problemas reales.

Si te dicen que te llaman en “una semana” y no pasa nada, no pierdas tiempo esperando. A veces ni siquiera están seguros ellos.

El glamour de la entrevista perfecta es mentira. Puede que te equivoques en la respuesta, que la conexión de Zoom falle o que te interrumpan 5 veces. Si manejás esos momentos sin perder la calma, ya ganaste.

Yo también caí en el molde de los consejos superficiales, hasta que empecé a tomar la entrevista como una conversación estratégica. Ahí cambié todo.

¿Qué mito sobre las entrevistas te cansó de escuchar?

Alma de Prutopia